El otro día, iba en el camión, y se subieron un par de niñitos a cantar. Gracias a esto, me di cuenta de algo bastante curioso: La gran mayoría (para no aventurarme y decir todos) de la gente, ni siquiera voltea a verlos –en general, a la gente que se sube a los camiones, ya sea a pedir dinero, cantar o ‘X’—. Es bastante raro, porque –me parece— que hacen hasta cosas absurdas, con tal de no verlos. Y cuando terminan su ‘show’, se miran unos a otros, a ver si alguien más les va a dar. Así –creo—sienten que expían culpas (auto adjudicadas), que se libran del problema.
No sé a qué se deba esto. Quizás al hecho de que, cada quien tiene sus problemas y que el crear historias sobre las historias de estos niños, están añadiendo un problema más al que no seria muy fácil darle solución. Y pos la neta, no creo que nadie quiera problemas de ‘a free’.
El asunto me parece que radica, primero, en que México es un país ‘surealista’. Con esto me refiero a los contrastes que existen (i.e. un batillo que vende fruta afuera de la escuela, que se viste todo mugrosito y trae una camioneta bastante chida; las llamadas ‘Marías’, pidiendo limosna y con su celular en la mano, etc.) aquí…
Y segundo, tenemos la tendencia a obviar a los demás. Ya no tenemos ese sentido de ‘solidaridad’ (no, no es la de ‘El-innombrable’) que se supone teníamos.
Simplemente, vivimos tan sumergidos en la inmediatez, que ni siquiera nos percatamos (o hacemos todo lo posible por no hacerlo) de lo que pasa a nuestro derredor. Es más fácil volver la mirada hacia otro lado (¡Puts! ¡Esto sabroso! Imaginate la significación que puede dársele a ese: “Mejor me volteo cabron…”), pues el pensamiento –en caso de optar por preocuparnos— seria: “Es que yo no puedo hacer nada”. Me parece muy acertada esa posición, pues en realidad, el prestarle un poco de atención, de otorgarles un poco de dignidad a esas personas, pues no creo que repercuta en su visión del mundo… ¿o si?...